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LAS JOYAS Y EL VERANO

¿Cómo reaccionan las joyas a factores externos como el cloro o el agua de mar?

cuidar las joyas en verano

Las vacaciones traen consigo los baños tanto en mar como en piscina. ¿Sabéis cómo afecta esto a nuestras joyas? Pueden verse dañadas al ser sometidas a factores externos como el cloro, el agua de mar o el sol. El cloro, por ejemplo, es muy perjudicial para las joyas, sobre todo si son de plata. El agua de mar, por otra parte, puede erosionar y dañar su capa externa.
En el caso de las joyas de oro de 18 quilates, sabemos que son muy resistentes y soportan la exposición a estos factores de forma prolongada sin verse alterada su apariencia. Pero si la joya está dañada, es muy antigua o tiene pocos quilates, la superficie puede verse atacada por productos químicos como el cloro, quitándole el brillo y oscureciéndola.
La plata también es un metal noble como el oro pero, en este caso, es más blando y al entrar en contacto con el cloro, agua de mar o al estar expuesta durante muchas horas al sol puede hacer que su capa externa reaccione y adquiera una apariencia ennegrecida perdiendo el brillo que le caracteriza.
En el caso de que decidamos darnos un baño en la playa, se debe tener en cuenta que el agua salada también puede dañar nuestras joyas erosionándolas y debilitándolas, perdiendo su apariencia o incluso provocar la pérdida de piedras preciosas de la misma. Por ejemplo, en joyas chapadas en oro o bañadas en rodio se puede ir debilitando la capa externa debido a la erosión y perderla si la joya está en contacto continuo con el agua de mar.
Si nuestras joyas contienen perlas, se desaconseja totalmente el baño con éstas porque tanto el cloro como el agua de mar las daña destruyendo su capa externa. En el caso de gemas preciosas de origen mineral (como los topacios) pueden sufrir una decoloración con el tiempo al estar en contacto con el agua de mar o productos químicos como el cloro de forma prolongada.
Por otra parte, el uso de cremas solares podría dañar nuestras joyas ya que presentan aceites y compuestos químicos que podrían acabar con su apariencia. Además, la crema podría depositarse en los huecos con piedras engastadas, ensuciándolas, quitándoles brillo y dificultando su posterior limpieza.
Por estos motivos, se recomienda que las joyas sean almacenadas antes de ir a la playa o a la piscina en distintos compartimentos para evitar que se dañen entre sí por el roce. En el caso de haber olvidado retirarlas, aclarar las joyas con abundante agua tras el baño.
En el caso de apreciar que nuestras joyas pierden su apariencia brillante o un cambio en la coloración, se recomienda limpiar las joyas con una gamuza y con productos de limpieza específicos para ello. Si tras limpiar las joyas, su aspecto no es el esperado se aconseja acudir a su joyero de confianza para evitar que se dañen más y así recuperar su aspecto original. Con este post tan útil nos despedimos hasta septiembre. Que paséis felices vacaciones.

ELE KA

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